Yamaha FJR 1300

Yamaha FJR 1300

Evolución tecnológica

A través de la tecnología, la FJR es mucho mejor. Primero fue el ABS, luego el embrague automático y ahora llegan los ajustes a las suspensiones y gestión del motor. No mucho más potente que los primeros modelos 1300, la FJR es, no obstante, más pesada. Sin embargo, conducirla sigue siendo gratificante, incluso después de hacer los primeros kilómetros. La suavidad y progresividad del motor y la eficiencia de la transmisión de cinco velocidades son también cautivadores.


Basada en alta tecnología

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Discos más grandes y ABS selectivo, o el embrague automático son algunas de las características del FJR

En 2001 surgió lo que se puede considerar como la propuesta de Yamaha para el turismo y viajes más largos, aunque en rigor, la primera FJ 1100 apareció en 1984. Sin embargo, la caracterización europea obligó a la creación de una motocicleta más ágil, ya que los europeos circulan mucho más en las ciudades. , y entre circuitos urbanos, las distancias son más cortas en comparación con las de los estadounidenses. Sobre la base de estos supuestos, en 2001 nació el FJR 1300 (145 CV / 237 kg). Dos años después, FJR tiene una versión A, con discos más grandes y ABS.
Para ver y sentir algunos de los cambios profundos en esta moto, era necesario esperar al AS que el ABS (independiente de la acción de las ruedas delanteras y traseras) asociaba con el embrague automático. El engranaje de las relaciones se realizó directamente en el selector o en botones colocados en el manillar. Además de esta innovación, se mejoró el aislamiento térmico y la bicicleta ahora tiene bolsas laterales (2006). En 2009 Yamaha volvió a realizar cambios en la moto, pero hubo que esperar hasta 2013 para ver la modernización de la FJR, ahora presentada con puños calefactables, elevalunas eléctrico y ajuste de suspensión, este último con 12 ajustes.

Suavidad y eficacia

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La alta disponibilidad de par motor y la suave progresión del motor destacan en este 1300

Basta mirar la parte delantera del FJR para darse cuenta de que los japoneses le han dado un aire de modernidad. Cuando nos sentamos, existe la posibilidad de ajustar la altura del asiento (+/- 2 cm) lo que nos dejó la impresión de ser muy ancho, tanto en el propio asiento como en los laterales inclinados que enfatizan la anchura del asiento, que encaja perfectamente en el depósito de 25 litros.
En relación al peso, se siente fundamentalmente durante las maniobras o al desplazarse por las ciudades. En las maniobras a baja velocidad, nada nos hace olvidar que estamos en presencia de una motocicleta 1300, que pesa 300 kg, cuando está lista para montar.
Sin embargo, hay una característica importante que nos hace olvidar todo esto: el buen funcionamiento del tetra de este FJR. De 1.000 a 1.500 rpm, nos damos cuenta de que la potencia progresiva y la aceleración suave siempre estarán presentes. Y estas características hacen que sea muy agradable conducir esta moto con tres diapasones, que parecen afinados, tanto en el motor como en la transmisión cardán. El selector es otro punto en el que tenemos que destacar la suavidad y velocidad de las cinco marchas enganchadas. La sexta relación sería bienvenida y ciertamente contribuiría a reducir el consumo.

Compromisos estéticos

Respecto a otras motos 1300, esta FJR no presenta valores excesivos, pero las cifras en los recorridos mixtos, rondaron los 6,6 a 7,1 litros a los 100 km, valores aceptables en cuanto a consumos, pero más penalizantes en cuanto a autonomía. A veces, en viajes más largos, la autonomía de 60 u 80 km es útil.
Otro aspecto que nos gustó de conducir el FJR, tiene que ver con el rendimiento de los frenos, siendo tan eficientes como las aceleraciones, clara y ampliamente traducida en el cuadro de instrumentos de fácil lectura, en el que se destaca claramente el velocímetro. El resto de la instrumentación es fácil de leer, aunque consideramos que el número de indicadores de relación de engranajes es pequeño.
En las bolsas laterales, la forma cónica de la parte superior sacrifica el volumen. Desde el punto de vista estético, las bolsas están muy bien integradas en la moto, sobre todo si es de color oscuro, que contrasta con las partes de aluminio visibles. Sin embargo, el volumen casi limita el almacenamiento de un casco integral con tapacubos grande, ocupando casi todas las maletas. Entonces, si quieres viajar con percha, esta es una de las bicicletas en las que te aconsejamos que pienses en un “top-case” y no olvides dejar claro quién se lleva el “top”.

A los mandos

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La multitud de ajustes de suspensión y mapeo del motor contribuyen a un buen agarre en carretera.

Lo que más trabajo nos dio para gestionar e interpretar fueron las suspensiones. Hay cuatro posiciones entre el conductor y el colgador con o sin maletas, estás disminuyendo en tres niveles de tara: una más blanda; otro intermedio (estandarizado); y uno más firme. Otra de las variantes tiene que ver con la gestión del motor, identificada como una T para una opción de uso más turística, y una S para una más atractiva para las prestaciones de este FJR.
Como se mencionó anteriormente, nada más arrancar el FJR nos sorprendió una evidente suavidad en la progresión del motor, que aguanta bien las maniobras que se suelen hacer a bajas revoluciones (1.000 ~ 1.500 rpm). Por encima de este régimen, nos gustó la velocidad de la transmisión y el escalonamiento de las cinco marchas, y reiteramos el deseo de encontrar la sexta marcha que hiciera aún más suave el avance de estos cuatro cilindros.
Nos sorprendió que los intermitentes no se apagaran automáticamente, y nos gustó la protección aerodinámica / térmica que brindan el carenado y el cristal, este último con control eléctrico.

Nos gustó más

  • Suavidad y progresión del motor
  • Operación de transmisión
  • Eficacia de frenado
  • Suspensiones variables
  • Mapeo de gestión del motor

Nos gustó menos

  • Ancho del asiento